Llamado a los intelectuales, artistas y arquitectos de Cuba
El letargo en el cual ha permanecido la arquitectura cubana por más de cuatro décadas es una realidad que nadie, incluyendo las mentes más ortodoxas, puede negar. Se han realizados tentativas en el campo teórico por cambiar una situación que en ocasiones parece establecerse de por vida. Estas gestiones, algunas de ellas teniendo como marco los dos últimos congresos de la UNEAC, han sido muy valiosas como elementos persuasivos; pero no han logrado los resultados esperados porque se han mantenido invariables mucho de los factores causales. La arquitectura es un elemento decisivo para el desarrollo de la cultura y debe respetarse por encima de cualquier contingencia material, buscándose alternativas, como sucede en otras esferas de la sociedad y de la economía, que logren mantener un status positivo en su desarrollo y en la imagen ambiental.
Hasta el momento hemos enfrentado nuestra arquitectura, sobre todo la «contemporánea», como un juego que presumiblemente tendrá un final feliz cuando cese el bloqueo o mejore la economía; y no tomamos conciencia del peligro que corre la cultura cubana en su totalidad al no brindarse una solución inmediata. Cualquier país puede descuidar determinadas manifestaciones culturales, que por cierto en el caso nuestro, varias se encuentran al más alto nivel; pero no dejar improductivo por más de cuatro décadas el desarrollo de la arquitectura, que es la expresión cultural más evidente de una nación en un determinado periodo histórico. Muchas de nuestras producciones culturales serán afectadas sobremanera por el escaso desarrollo que ha tenido la arquitectura en el último periodo. Las generaciones futuras no entenderán cómo logramos avances tan significativos como el bajo índice de mortalidad infantil o los logros del arte y la literatura; a la vez que mantuvimos una pobreza en las realizaciones arquitectónicas y en la imagen estética de cada una de nuestras ciudades.
De no tomar en serio a la arquitectura, seremos testigos de los estragos que sufrirá nuestra cultura en un futuro no muy lejano. Existe un cráter que a diario se hace más grande, y que la posteridad no logrará revertir. Como es un problema que afecta a la ciudadanía entera, somos los intelectuales todos, comprometidos con la cultura, quienes tenemos la responsabilidad de sensibilizar a las diferentes esferas de la sociedad para que se produzca un viraje en el curso de la arquitectura en Cuba. Los artistas e intelectuales debemos pronunciarnos a favor de un proyecto que garantice que la arquitectura esté a la altura del desarrollo que ha alcanzado nuestra sociedad. Solo una voluntad política similar a las que ha enfrentado el país en otros campos puede sensibilizar a las partes comprometidas con el desarrollo arquitectónico de la nación y lograr una política cultural y constructiva que garantice el respeto y el florecimiento de la arquitectura. Por tanto creemos necesario un espacio específico donde se analice el complejo campo de esta manifestación en Cuba y que propongan alternativas concretas para lograr su transformación.
CON ESTE PENSAMIENTO
La Asociación de Artistas Plásticos de la UNEAC
en Camagüey
CONVOCA
AL
Coloquio Nacional por la Arquitectura Cubana
Ciudad de Camagüey, del 9 al 12 de septiembre del 2009